DesplantesDesatinosDisparatesDesvaríos
Debe haber alguna manera, alguna fórmula, que abra los oídos y desate las lenguas. Octavio Paz, 1941 (... y contando)

domingo 22 de noviembre de 2009

Necesidades

Let the children lose it

Let the children use it

Let all the children boogie

David Bowie, “Starman”, 1972.


Muy probablemente en otro tiempo escribí, sin haber descubierto nada, seguramente robándole la idea a alguien, que la escritura es un hábito, y que como cualquier hábito debe ejercitarse, no sólo para mejorarlo, sino para mantenerlo, para hacerlo sobrevivir. Esto es así porque los hábitos, de no ejercitarse pueden irse muriendo paulatinamente, consumiéndose internamente hasta que desaparecen. Y yo creo que esto no es justo. No hay derecho. Considero que el ejercicio de la escritura o de cualquier otro hábito debe ejercerse en libertad bajo cualquier tipo de condición. Digo lo de la libertad porque uno puede escribir mucho, pero lo que alguien le manda hacer o algo que está supeditado a un método o lógica o temática, y todo esto no es lo mismo que escribir lo que a uno le venga en gana. Considero que escribir, en gran parte consiste en lo que según Claudio Magris hacían los visigodos en tiempos remotos. Según él dice la historia, estos cuates discutían dos veces cada tema: en la borrachera y después de ésta. La escritura es más o menos lo mismo. Uno discute consigo mismo o con quien sea, es decir, se empapa de mucho rollo y mucha mierda, y en una segunda instancia procesa todo el excremento en forma de palabras escritas más o menos sólidas.


El otro día “tuve” que escuchar a The Cure porque argumenté (me argumenté a mí mismo si es que eso es posible, y sí lo es) que era un buen momento, un momento necesario y casi obligado de escuchar música sana, bien compuesta, bien elaborada y construida y que dijera cosas inteligentes, y me puse a escucharlos. Menciono este evento porque a veces uno tiene la necesidad de hacer algo fuera de contexto, de ejercitar sus hábitos alejándose de una rutina o un paradigma. En ocasiones uno tiene encima, como dice la gente que sufre mucho, tres millones de “pendientes”, pero de repente se le ocurre leer un libro que no le va a aportar nada a sus millares de pendientes, vamos diciendo el Quijote que es bellísimo, aunque ya casi nadie lo lee porque “ya saben de qué va”, y lo hace porque si no su organismo comenzará a sufrir. Una noche cualquiera, por ejemplo, debía preparar un documento equis que no me interesaba, pero que tenía que hacer, y además tenía que despertarme temprano para presentar el mentado documento en un lugar cualquiera. E hice todo eso, pero además me di el lujo en un momento determinado, para no suicidarme o sentirme mal físicamente, de leer algo de Huidobro y de jugar Nintendo, cosa que casi nunca hago, pero que en ese momento necesitaba hacer por varias razones, dos de ellas eran la distracción y el goce de la música. El Nintendo le ha aportado muchísimo a la música contemporánea. Menciono tres casos significativos y conocidos: MegaMan, G.I. Joe y Mario Bros, pero generalmente la música del Nintendo siempre resulta muy original e innovadora y progresista, hasta relajante. El caso es que ese día quería jugar y escuchar el Nintendo, y lo hice con mucho gusto. Las rolas de MegaMan no tienen ningún desperdicio. Y digo que hice todo esto para no fastidiarme físicamente porque cuando no puedo ejercitar mis hábitos más íntimos y más elementales como disfrutar del ajedrez o la lectura o la música o la estupidez, amanezco, digamos a las ocho de la mañana y vomito pura bilis. Ya descubrí la correlación porque cuando me proporciono espacios para mis hábitos y necesidades no despierto vomitando nada. Cuando viví en España tuve la etapa más sana de mi vida. Iba a la escuela y me la pasaba en el centro de Granada (aunque todo Granada Capital es centro), cada día compraba El País aunque hubo varios meses en los que me lo regaló la universidad y un banco que financiaba la compra de armas en África, y todos los días me iba a cualquier cafetería a leer ese periódico, luego sacaba de la biblioteca cualquier libro bueno o me compraba uno y lo leía en cualquier espacio público decente, tranquilo y hermoso, iba a clases y curiosamente todo ya lo había conocido en la UrssDeG, entonces seguía leyendo y me iba de tapas y cañas varias noches a la semana y jugaba algunas partidas de ajedrez, no tantas como en la actualidad, incluso cocinaba y los domingos bajábamos a mi barrio de la Chana a comer buenas tapas y ver el partido de la noche de la Liga Española con el Crespo, el Nacho y el Alberto, y luego me iba de excursión al punto más alto de Granada, o hasta la Sierra Nevada o a Monachil, incluso un día me fui a Guadix, uno de los lugares que tienen más historia en todo el mundo y es de los más olvidados, y ciertamente no hay nada, pero uno le va buscando y fue toda una odisea, pero lo hice. Hacía todo lo que quería y cumplía con todas las obligaciones y además todo salía bien. Sólo me faltó ir a un partido a la Catedral, al San Mamés del Athletic, construido en pleno 1913 (en realidad me faltó ir al País Vasco en general). Pero creo que cuando vivía allá nunca amanecí vomitando bilis y creo que nunca me sentí infeliz, por el contrario, fui progresando en el rubro protocolario y profesionístico, y además en el de mi vida misma, que sigo insistiendo es el más importante.


Otro día, por ejemplo y siguiendo con el rollo de la música que mencioné más arriba, se me ocurrió escuchar y ver toda la edición especial de David Bowie que afortunadamente poseo, y lo hice, viendo y escuchando 47 de sus mejores canciones. Y es posible que uno se arrepienta en ocasiones de haber “desperdiciado el tiempo”, de “haber perdido el tiempo”, de “no haber hecho otra cosa” o incluso más alarmante de “no haber hecho nada”. Recriminaciones que no sirven para nada más que para torturarse, y que no son ciertas porque en el ocio uno hace muchas cosas importantes, por lo menos relevantes para uno mismo, lo que no es poca cosa. Cuando menos uno se está satisfaciendo, ya no digamos cultivándose. ¿Qué pasaría si en lugar de escuchar 47 de las mejores canciones de la historia uno se pasara seis horas en el Musée d’Orsay, por poner un ejemplo mamón, apreciando a todos los maestros del impresionismo y otras de las mejores corrientes artísticas francesas?


Vamos diciendo que el individuo o la persona o el ente tiene inquietudes, intereses e ideas, además de necesidades, y yo creo que es importante satisfacer todo eso antes de volverse loco, o en todo caso, satisfacerlas en el tránsito de volverse loco. En cualquier caso, no robarle el tiempo a las “obligaciones” termina por destruirle a uno todo lo que ama. Si yo viviera en un mundo de veinticuatro horas diarias en las que no pudiera jugar ajedrez, leer cualquier cantidad de párrafos del último libro que compré de Bolaño y oír dos o tres canciones que me gustan, además de las de rigor de MegaMan, simplemente mandaría al diablo a ese mundo y me iría a otro o simplemente me mataría dados los pobres avances de la tecnología en materia de viajes interplanetarios. Por otra parte, no es mucho pedir echarse una partida de ajedrez diaria o dos o tres o incluso nueve, juntando un poco de lectura “inútil” y de música. Es lo mínimo que las personas podemos pedir. Ciertamente existe otra clase de locos que quieren hacer, además de lo mínimo, otras ociosidades loables, y yo creo que tienen el derecho. Puede que los despidan de sus trabajos, los abandonen sus parejas o se peleen con sus amigos, pero necesitan hacer lo que quieren de vez en cuando o cuando se les antoje para no desperdiciar la vida.


Todo esto es importante porque sólo las necesidades íntimas nos ofrecen satisfacción y plenitud. Enrique Vila-Matas siempre recuerda un relato de Italo Svevo que no viene en La conciencia de Zeno ni en sus otros libros de relatos que conozco o que venden en Guadalajara, que es un relato inconcluso, pero que Vila-Matas cada que encuentra oportunidad cuenta y creo que por ahí se lo leí a otro autor de la misma camada que el catalán pero que no recuerdo quién es. Resulta, cuenta Svevo en su relato, que un anciano se siente completamente abatido y acabado respecto a la vida y demás, y una noche Mefistófeles lo visita en su propio dormitorio y le ofrece lo que quiera a cambio de su alma. El anciano piensa por un momento en recobrar su juventud, pero recuerda que ésta es atrabiliaria, insensata y voluble; luego piensa en la vida eterna, pero recapacita y razona que la vida es dolorosa, ardua e insatisfactoria. El anciano termina por darse cuenta que el Diablo no tiene nada que ofrecerle y éste se siente avergonzadísimo de dirigir una empresa que no ofrece nada. Es un relato que Vila-Matas ha trabajado mucho (lo que es un eufemismo para decir que en todos lados lo ha insertado), y en Doctor Pasavento saca las mejores conclusiones: ¿será que Mefistófeles no tiene nada que ofrecer, que es propietario de una empresa que no le ofrece nada a los consumidores?, ¿o es que el hombre ya no espera nada? Lo doloroso, razona Vila-Matas, no es la infelicidad sino la incapacidad de tender a la felicidad.


Menciono este relato de Svevo que tengo que conseguir aunque ya me lo haya contado Vila-Matas, porque las personas no podemos dejar de tender a la felicidad en el presente, porque no hay justicia en la incapacidad de tender a la felicidad y porque mucho menos es razonable que existan condiciones que nos hagan incapaces de ello. Llegan momentos como los del anciano de Svevo en los que uno es incapaz de tender a la felicidad y eso es inaceptable, uno debe ser capaz de cumplir sus deseos y con esto simplemente quiero decir que uno debe hacer lo que le venga en gana o dejar de existir; no pienso en cuestiones románticas o en panaceas, sino en hacer lo que uno quiera, lo que al final de cuentas hace a uno feliz. Llegar al punto en que el Diablo, propietario de una importante empresa universal, no tiene nada que ofrecer es alarmante, significa el final de la vida. Yo en esa situación le pediría a Mefistófeles cualquier libro de Vila-Matas para leer por enésima vez el relato de Svevo pero también para conocer muchas cosas, para empaparme de literatura con gusto, y es que Vila-Matas y Magris se parecen en muchas cosas: los dos hacen autoficción y los dos se la pasan remitiendo al lector a diez o quince lecturas diferentes por capítulo, no cuentan cuentos sino que explican la literatura, pero son muy diferentes en el sentido de que Magris te hace sentir como un ignorante que no sabe de qué carajos te está hablando y Vila-Matas más o menos te va explicando las cosas. Yo pediría un libro de Vila-Matas, tal vez porque no soy un hombre que no espera nada, tal vez porque considero que Mefistófeles tiene una empresa que ofrece mucho. El caso es que, personalmente, no voy a permitir que el tránsito de la vida, el transcurso de los eventos o las circunstancias determinadas, me arrebaten mis hábitos y mis necesidades. Cuando eso suceda leeré por última vez a Fernando Vallejo, que viene a proporcionarnos una de las mejores literaturas en castellano, muy particularmente en El Desbarrancadero y en todo El río del tiempo (que junto con 2666 de Bolaño es el ladrillo más bonito de la literatura contemporánea en castellano), y esperaré la oferta de Mefistófeles, reconoceré los logros de su empresa y le pediré que me acoja en su inmueble, y es que sin nuestros hábitos y necesidades, ¿qué podemos esperar, no de la empresa de Mefistófeles, sino de la vida?


Las rolas de MegaMan


Una de las tareas más difíciles que he tenido en toda mi vida ha sido la de elegir la canción más bonita de MegaMan para publicarla aquí. Publico dos de las mejores y remito a una serie de links que guiarán a muy buenas cosas.


El mundo de Sparkman.



Una compilación de canciones legendarias e imágenes de mundos. Un video hermoso.




Links a otras buenas canciones de MegaMan:
Pharaoha Man
Metal Man
La legendaria de Cut Man

Y esa legendaria de Cut Man pero en sonata
Skull Man (que era mi mundo favorito)
Compilación de MegaMan III

Para los que alguna vez o muchas veces jugamos, recomiendo practicar o recordar con esto:

Megaman
Si te gusta este gran clásico no te va a defraudar, eso si no esperes grandes gráficos, es bastante leal a la primera versión de este juego, pero como todos los juegos clásicos la jugabilidad muy buena.

viernes 2 de octubre de 2009

La coyuntura de la coyuntura

La primera vez que me informé o supe de las critical junctures fue cuando empecé a leer directamente a los máximos exponentes del institucionalismo histórico. Muy probablemente el primero que leí fue Paul Pierson. No estoy seguro si primero leí el libro Politics in Time. History, Institutions, and Social Analysis o el artículo “Increasing Returns, Path Dependence, and the Study of Politics” o si los leí al alimón. El caso es que el profesor Pierson fue el primero en introducirme y explicarme el concepto de critical junctures, de eso estoy seguro. Al institucionalismo histórico apenas lo conocía de oídas y a este señor lo leí por encargo de mi servicio social o de asistente de investigación o de primigenia indagación para la tesis o incluso por las tres cosas al mismo tiempo.

Como yo en esos tiempos me sentía una especie de vil sabelotodo, de esos a los que no queda más remedio que repudiar, decidí unilateralmente traducir el concepto de critical juncture como “coyuntura crítica”. La primera vez que leí (muy mal por cierto) a Pierson entendí que la critical juncture era una “coyuntura” que “desencadenaba” un cambio. Así nomás. Una insensatez de a tiro criminal porque sí hay algo de cierto en esa afirmación pero es una definición tan incompleta como lo estaría un manco o un cojo o un ciego o un mudo o un sordomudo. Conforme me fui adentrando en el institucionalismo histórico por causa de mi tesis, fui percibiendo u oliendo un cierto tufillo a inconsistencia conceptual en mi propia mente respecto a mis primeras asunciones insostenibles y dije ¿por qué no veo de una vez por todas qué carajos significa “exactamente” juncture por lo menos por pura curiosidad? Y leí que era un punto crítico en el tiempo, como hubiera querido Pierson, en donde concurren ciertas circunstancias. Y esto, señoras y señores, no es precisamente lo mismo que conjuncture que sería en castellano coyuntura. Conjuncture, dice el diccionario inglés, es una combinación de circunstancias. Luego, por método y por amor al idioma, fui a la Real Academia de la Lengua Española (o más bien dicho Castellana y que se llama española por los vicios ancestrales, atávicos y deplorables y tristísimos en contra de la diversidad que España como tal perpetró desde que Isabel y Fernando se metieron a la cama por primera vez) y leí respecto a coyuntura que es efectivamente “la combinación de factores y circunstancias que, para la decisión de un asunto importante, se presenta en una nación”, aunque, y esto lo agrego yo, pudiera presentarse en cualquier otro ente o institución u organización como sugiere Douglass North, a quien no solamente yo llamaría el gurú de las instituciones, sino el de la historia económica. Y juncture de plano no existe en castellano porque juntura es nada más la unión de dos o más cosas, como un nudo, y sería una palabra que, por otra parte, parece propicia para un crucigrama.

Paul Pierson, que está tan obsesionado con el tiempo, las secuencias temporales y las relaciones de causalidad “that unfold over long-term processes”, como Bobby Fischer lo estaba con el ajedrez, dice junto con Theda Skocpol (la que escribió el libro más citado en toda la historia de la ciencia política: Social Revolutions in the Modern World, 1994) que las conjunctures son “interaction effects between distinct causal sequences that become joined at particular points in time” (las cursivas son mías y no lo traduzco porque le quitaría toda la sustancia). Es decir, forzosamente se tienen que encontrar o intersectar dos o más procesos para hablar de una conjuncture o coyuntura, y además, necesariamente tienen que producirse efectos o consecuencias, ontológicamente causadas por una interacción de variables. Esto lo dicen en el Political Science. State of the Discipline a cargo de Ira Katznelson y Helen Milner, una verdadera joya de la ciencia política. En inglés, pues, cuando hablamos de jucture y conjuncture las distinguimos por el asunto de la interacción, que se da en la segunda, aunque al final del día parecen indistinguibles. En castellano estricto, nos limitamos a hablar de la coyuntura, que se refiere igualmente a la interacción de situaciones o circunstancias o procesos.

Aquí lo importante no es que yo haya traducido juncture como coyuntura, que para el caso era lo mismo porque aparentemente se utiliza de manera indistinta, sino que a través de una indagación puramente circunstancial e incluso ociosa, por fin pude darme cuenta, completamente frustrado, que los periodistas, la comentocracia y los académicos mexicanos nos han visto la cara de idiotas durante décadas. Estos señores vienen diciendo en sus artículos o tratados o ponencias o periódicos o apariciones televisivas o estruendos radiofónicos que “en la coyuntura actual” o “esta coyuntura política”. Y uno pudiera darles el beneficio de la duda diciendo, bueno, pueden hablar de una coyuntura política porque suponen o asumen que hay varios procesos que se yuxtaponen y conducen a una decisión trascendental, por ejemplo en México, la transición a la democracia y el movimiento de López Obrador o lo que sea conducen a una reforma electoral, etc. Pero infelizmente estos comentócratas o académicos o periodistas hablan de coyunturas como si fueran una cosa exógena, una cosa dada, una variable independiente que no tiene nada que ver con procesos o con configuraciones previamente estructuradas institucionalmente. Tal cual, la coyuntura. Y todos los oímos o los vemos o los leemos y asumimos que “la coyuntura es la situación actual” y estamos completamente alejados de la realidad, del diccionario y de la razón, además de que no nos dice nada del contenido de la mentada coyuntura.

La coyuntura en el léxico correcto de la política, la economía, la medicina, la sociología, la psiquiatría, la pedagogía, el periodismo, la filología, la biología, la literatura, la ingeniería o simplemente el idioma es un punto a lo largo de una línea temporal donde se conjuntan dos o más procesos temporales conduciendo a la toma de una decisión. No es un fenómeno o situación exógena, es decir, no está dada de antemano como si dijéramos que “es” el contexto; por el contrario, la coyuntura está moldeada de manera endógena por las configuraciones institucionales que dieron origen a esos procesos que se intersectan. Sí se puede decir que “dada la coyuntura de crisis económica...”, pero se debe decir porqué existe esa coyuntura, o sea, cuáles procesos están interviniendo.

Esta gente de la comentocracia, el periodismo y la academia reciclable han dedicado una época entera a devaluar las palabras. Utilizan las palabras como si fueran una especie de cigarrillo que luego de extinguirse se aplasta en un cenicero y en el futuro se echará a la basura. Creen que las palabras no tienen la menor importancia, que lo realmente relevante es que se entienda el mensaje. Y esto no sólo le ha dado en la madre a las palabras sino al entendimiento y a los mensajes mismos. Ejemplo. Han acusado de cometer genocidio a un pobre asesino trastornado y corrupto que decidió negociar con la corrupta elite estudiantil y matar a dos centenares de estudiantes. Un verdadero criminal que merece ser juzgado por asesino, autor intelectual de un asesinato en masa en concubinato con la mencionada elite, pero que de ninguna manera incurrió en genocidio. Después de las peroratas de estas tres entidades, ¿Milosevic qué sería entonces?, ¿una especie de bulldozer de la humanidad? ¿Y Atila? ¿Y los mahometanos de hace mil quinientos años? ¿Y El Vaticano en Albi y demás lugares y épocas? Luego, pues, de las cátedras de los periodistas, la comentocracia y los académicos, la palabra genocida terminó valiendo nada, terminó devaluada, incapaz de designar nada.

Otra de las que más me han molestado y que me dio mucho coraje fue la del “ajedrez de la política”. Aunque nunca hayan jugado ajedrez o aunque los hagan trocitos en seis o siete movimientos, hablan del “ajedrez de la política”, y hasta del “ajedrez del futbol” (soccer y americano, he oído de los dos). Yo me he puesto a pensar, francamente con mucha seriedad porque sí me intrigó y porque me interesa todo lo que acontece alrededor del ajedrez, cómo se pudiera hacer una analogía coherente entre la política y el ajedrez cuando la comentocracia, los periodistas y los académicos de reciclo dan sermones sintomáticos de una estupidez quirúrgica: “El político Fulano de Tal ha decidido tomar tal o cual partido sobre cierto asunto, lo que demuestra su capacidad de anticipación: es el ajedrez de la política, nada menos, jóvenes” o “En este tablero de ajedrez Aguirre ha decidido meter a Braulio Luna (!)”. Ningún sentido, pienso luego de un ratito.

No obstante, sí hay una analogía bellísima entre el ajedrez y la política que se me ocurrió (sí voy a presumirlo, carajo, es la primera idea relevante de mi vida) el otro día que iba a comprar cigarros. Antes de salir de la casa dejé a medias una partida con un pelafustán al que no sé cómo ni cuándo le regalé mi Dama blanca, dejé la partida viéndola completamente perdida, sin posibilidades ni siquiera para regatear tablas, y mientras salía mentando madres dije, tal cual: “no cabrón, si el ajedrez es como el argumento de path-dependence” (frase, ciertamente inspirada por mi director de tesis que dice que todas las tesis son path-dependent). La analogía entre el ajedrez y la política parte de un argumento teórico parido precisamente por el institucionalismo histórico y se basa en la explicación del path-dependence, que en castellano nos ha dado la gana de traducirlo, creo que correctamente, como “dependencia de rumbo”. Esto se refiere, y recurro otra vez a Pierson y Skocpol porque su artículo es uno de los más aceptados respecto a la naturaleza y características del institucionalismo histórico, a “la dinámica de procesos auto-reforzables o de retroalimentación positiva en un sistema político”, es decir, “los outcomes en una coyuntura crítica [aunque no necesariamente en ella] desencadenan mecanismos de retroalimentación que refuerzan la recurrencia de un patrón particular en el futuro”. En otros términos, una vez tomada una decisión, será muy difícil y muy costoso y casi imposible recurrir en el futuro a las alternativas antes desechadas. Es como un árbol. Si no me equivoco fue Margaret Levi, que yo creía cuando la leía defendiendo el rational-choice institutionalism y su analytical narrative y sus otras cosas que era guapísima hasta que vi una foto suya, la que aplicó la analogía del árbol. La siguiente explicación es mía pero me apego a Levi y al mismo Pierson que luego se apadrinó la explicación, aunque citando. Está el tronco del cual se desprenden dos posibles decisiones: A y B. Se toma A y de ahí se desprenden dos ramas W y Y. Se toma W y de ahí se desprenden dos ramas P y Q pero difícilmente, casi imposible, se volverán a presentar las alternativas de B y Y que fueron desechadas a lo largo del proceso, reforzándose de esta manera la inercia de A. Es lo que estos cuates llaman “inercia institucional” o simplemente “retornos incrementales” o increasing returns, que no niegan el cambio, pero lo confinen a circunstancias muy precisas y sometidas a un contexto mucho más amplio y francamente supeditado al contexto general. Por esto último el mismo Pierson en el supradicho libro de Politics in Time, manual para la metodología histórica en ciencia política, presume que su enfoque no ve árboles, ve al bosque entero. Lo cierto es que tienen muchos problemas conceptuales y tautológicos para abordar el cambio institucional. Regresando a las A, B, W, Y, y demás, pongamos un ejemplo práctico e incluso real. En Gringolandia hace mucho tiempo respecto a la política de seguridad social no se tomó la decisión B, sino la A. Luego se han dado otras secuencias de decisiones que han reforzado a A. Hoy, dada, ahora sí, una coyuntura, se propone recurrir a B. Suponiendo que pudiera tomarse B, y aquí el institucionalismo histórico aporta un dato importantísimo para el conocimiento general, no propiciará los mismos outcomes, resultados o consecuencias, que hubiera propiciado de haberse tomado en la etapa inicial. Pierson diría que esto demuestra la importancia del timing and sequence: “different temporal orderings of the same events or processes will produce different outcomes”, dice en su libro de Politics in Time.

El caso es que en el ajedrez, siguiendo o regresando con mi analogía, pasa algo muy similar. Cuando uno, luego de abrir por ejemplo con la italiana, avanza y amenaza con su Caballo, desencadenará una serie de movimientos a lo largo del proceso del juego que le harán prácticamente imposible recurrir a otro de los varios planes alternativos que tenía antes de mover ese Caballo. Es muy simple: las decisiones o los planes alternativos ya no pueden llevarse a cabo dada la nueva circunstancia del tablero y si se llevan a cabo generarán resultados muy distintos a los que se hubieran esperado en la etapa inicial. Esto es lo único parecido que tiene la política con el ajedrez: el path-dependence. Todo lo demás son asuntos de megalomanía y pedantería ridícula y retórica insustancial. En los asuntos políticos como en el ajedrez las decisiones conducen a procesos casi irreversibles respecto a futuras decisiones, eso es todo. Si los periodistas o la comentocracia o los académicos de pacotilla así lo entienden, que lo digan en lugar de estar pervirtiendo y devaluando las palabras.

“No lo permite la coyuntura”, van a decir.

Aquí vemos, cómo mi oponente, al realizar ciertas jugadas, propició el desencadenamiento de mi plan para hacerle mate, un plan que él ya no puedo revertir dadas las decisiones que tomó.

lunes 21 de septiembre de 2009

Kasparov - Karpov 2009

El ajedrez es un juego fascinante, escribí excitado en un pedazo de papel periódico de la página de crucigramas mientras jugaba varias partidas estimulantes de ajedrez y respondía el consabido crucigrama, es un juego que ni siquiera los grandes maestros, ni siquiera nuestros padres fundadores (los de nuestro juego: nuestra patria), hubieran podido idear; es más antiguo que el gobierno constitucional y que el descubrimiento de América y que el Renacimiento y que la Muralla China y demás inventos de mierda. Tuvo sus adecuaciones últimas precisamente en el Renacimiento, pero sigue siendo un juego único e inmemorial y sublime o inefable. Es impensable pero está diseñando para pensar. Es inalcanzable, inacabable. Es mi mayor adicción porque soy incapaz de imaginarlo, es una de las partes fundamentales de mi vida: mi rutina diaria no puede dejar de contemplar el ajedrez, mi agenda o cualquier cuaderno de notas está repleto de guarismos y garabatos sobre partidas y jugadas y movimientos y estrategias. El ajedrez es la síntesis exitosa del ocio, el ejercicio mental, la diversión y el amor. Es lo mejor que ha inventado la humanidad y una de las pocas cosas por las que ha de sentirse orgullosa.

PVA (Tomando de un pedazo de papel periódico)

Esta es una fecha verdaderamente histórica que no puede más que ponernos los pelos de punta y entusiasmarnos como niños: hoy 21 de septiembre inicia la jornada de duelos, conocida en el argot como match, entre Garry Kasparov y Anatoly Karpov, dos de los más grandes titanes que ha parido en su hermosa vida el ajedrez mundial contemporáneo, de la mano con el profesor Alekhine, el señorón Capablanca, Bobby “el neuras” Fischer, el doctor Lasker, don Boris Spassky y más, y que no sigo citando alfabéticamente (no hay otra forma) porque son muchos. Lo más interesante de este duelo de colosos de ninguna manera es su novedad, sino precisamente su raigambre, su longevidad y su historia, que se remonta al célebre duelo por el Campeonato Mundial en Moscú en 1984, que se prolongó hasta las 48 partidas y terminó 5 - 3 (¡40 tablas!) favoreciendo a Karpov, aunque oficialmente no hubo resultado dado que la victoria sería para el que ganara seis partidas seis, cosa que no pudo suceder dado que la directiva de la FIDE alegó que los dos jugadores habían decaído en su salud física luego de tanto esfuerzo, habían reducido su peso corporal y no respondían a ciertos estándares médicos y convenía suspender o posponer el match por el Campeonato Mundial, que se reanudaría, contra la resistencia de los dos gigantes que se creían invencibles mental y físicamente, en 1985, cuando finalmente Kasparov se encaramaría como el Campeón Mundial de Ajedrez, uno de los indiscutibles (también lo fue Karpov), y retendría su estatus durante años, enfrentándose en ulteriores matchs revanchísticos contra el mismo Karpov, contándose la de 1987 en Sevilla, luego de la de 1984 en Moscú, como la más legendaria, pero siempre saliendo victorioso el maestro Kasparov.

A lo largo de la década de 1990 volverían a verse las caras a pesar del cisma (¿tal vez catastrófico?) en el ajedrez profesional acontecido en 1993, luego del cual Karpov quedaría del lado de la FIDE y Kasparov entre los “renegados” y, posteriormente en 2002 se enfrentarían en Nueva York en partidas rápidas, donde los errores de Kasparov, sus famosos regalos de Damas, terminarían por volverle a propinar otro descalabro frente a su eterno némesis: el maestro Anatoly Karpov. La última partida de las casi doscientas que han jugando los dos descomunales ajedrecistas, si no nos fallan las fuentes, aconteció en 2006, en Hamburgo, y terminó tablas, mientras que la primera de la histórica rivalidad la ganó el en ese entonces miembro del Partido Comunista Karpov a un jovencísimo Kasparov en Leningrado en 1975.

En septiembre de 2009, que pasará a ser otra fecha histórica del ajedrez, se revive la competencia entre estos dos grandísimos y poderosos colosos del ajedrez contemporáneo con la finalidad de conmemorar los 25 años de aquellas jornadas exhaustivas y memorables de 1984 en el epicentro del imperio soviético. En esta ocasión se reunirán en Valencia, el epicentro del ajedrez moderno, y jugarán doce partidas, cuatro semi-rápidas y ocho rápidas (blitz). La selección de Valencia como sede se debe a que en esa ciudad, gracias a la gloriosa intervención árabe, se sentaron las bases del ajedrez moderno al publicarse el 15 de mayo de 1495, en valenciano como no podía ser de otra forma, el Llibre dels jochs partits dels schachs, que terminó por diseñar a la mismísima Dama contemporánea y otorgarle las atribuciones que hoy le conocemos. Así pues, con el encontronazo que inicia hoy se conmemoran los 25 años de la partida entre los dos titanes, así como la celebración de Valencia como la cuna y capital del ajedrez moderno.

Podemos estar seguros de que estas partidas no tendrán ningún desperdicio, serán espectaculares, y para muestra algunos ejemplos.

La partida número 32 entre Garry Kasparov y Anatoly Karpov en el Campeonato Mundial de Ajedrez celebrado en Moscú en 1984, la primera ocasión en que Kasparov batió al entonces campeón del mundo:



La primera partida de 1975, en Leningrado:



Un bonito e histórico homenaje a Kasparov que llega como favorito a pesar de sus deslices en 2002:



Enfrentamiento por el Campeonato Mundial, 1984, Moscú.

Enfrentamiento por el Campeonato Mundial, 1985, Moscú.

Enfrentamiento por el Campeonato Mundial, 1986, Londres y Leningrado.

Enfrentamiento por el Campeonato Mundial, 1987, Sevilla.

Enfrentamiento por el Campeonato Mundial, 1990, Nueva York y Lyon.

Entrevistas a Kasparov y a Karpov en la víspera del match.

viernes 11 de septiembre de 2009

Neozapatismo y mercado

Recientemente pasé unos días en San Cristóbal de las Casas, importante sede turística mexicana y base de salida para alcanzar el Cañón del Sumidero, así como “bastión” del neozapatismo y base obligada para realizar turismo revolucionario, o sea, ir a las comunidades zapatistas. Yo fui a esos rumbos por las primeras razones, pero conocía de sobra las segundas; tal vez hace siete años si no hubiera sido tan joven y abúlico hubiera ido a San Cristóbal por éstas, para subirme a un caballo y llegar con los zapatistas y apreciar su organización social y demás beneficios para las comunidades indígenas y la belleza y demás. Aunque, licencia para una digresión importante, según testimonio de dos visitantes, una española y otra italiana, el turismo revolucionario en tierras zapatistas es la empresa más desilusionante y la mejor forma de desengañarse del romanticismo del EZLN. Sin olvidarnos del sinnúmero de comunidades indígenas que voluntariamente han abandonado los caracoles neozapatistas.

No puede corroborar las aseveraciones de aquellas mujeres porque, como dije, fui varios días a turistear al bastión zapatista, tomar café orgánico, fotografiar edificios y paisajes, visitar el museo de medicina maya y subirme a una lancha para recorrer el Cañón del Sumidero. Llegamos a un hotel más o menos decente cerca de Ejército Nacional y Diego Dugelay, justamente en la calle de Cintalapa. Desde un principio San Cristóbal de las Casas resulta cautivadora, su belleza arquitectónica y su ambiente no sólo son agradables sino amigables, además de que el clima en los Altos de Chiapas, salvando las constantes lluvias, es bastante aceptable; sus paisajes, sin lugar a dudas, son inolvidables. En el mercado o más bien tianguis de artesanías, justo en las afueras de la Iglesia de Santo Domingo, cuya fachada es una de las más bellas durante el atardecer de verano, se me apareció una señora, probablemente indígena tzotzil si no me equivoco con la vestimenta, ofreciéndome plumas o bolígrafos con una capucha de los personajes neozapatistas. “Mire, cómpreme esta de Marcos”; “No, gracias”; “O esta del comandante Tacho”; “Pero ése ya se salió del movimiento, ¿no?”; “Bueno sí, pero ésta de la comandanta Esther”. Y la verdad sí estaban bonitas las plumas, bastante bien hechas y en sintonía con cada personaje, pero no hubiera sabido qué hacer con una de ellas. Tal vez regalarla, pero seguía sin convencerme. Me pareció curioso observar esa vendimia de productos neozapatistas, como los muñecos con la figura de un revolucionario o las camisas con la imagen del delegado zero (sic). Llamó mi atención porque si estas vendedoras de artesanías simpatizan con el movimiento neozapatista o incluso son beneficiadas por sus propuestas y artículos de periódico, bien podrían estar instaladas en uno de los campamentos del ejército o en una de las comunidades autónomas o caracoles, pero no, están muriéndose de hambre vendiendo sus creaciones hechas a mano. ¿O será más bien que el movimiento no las beneficia en nada y lo que hacen es adaptarse al turista-consumidor habitual de esos rumbos?

No fue eso lo más curioso, tal vez fue lo más lamentable, sino la cara que presenta San Cristóbal de las Casas. La gran mayoría de los restaurantes, cafés, bares, cines y demás negocios ubicados en Real de Guadalupe y las principales arterias del centro histórico de la ciudad manifiestan una simpatía expresa por el movimiento neozapatista, e incluso dicen seguir preceptos de justicia social, como los de comercio justo y utilización de productos orgánicos cosechados por las manos de “los indígenas zapatistas”, no necesariamente por las de otros indígenas. Estos negocios, no obstante su rechazo explícito al libre mercado y al capitalismo feroz, funcionan perfectamente como una empresa lucrativa. En uno de ellos con muy buena apariencia, donde pasamos a cenar una comida más bien corriente, y donde el eslogan era una frase del Che Guevara: “si no hay café para todos, no habrá para nadie”, la taza de café americano costaba más de veinte pesos, lo que, por cierto, no lo hacía más bueno que el café de Sanborns u otros peores; y la comida que era malísima, con “precio justo” y demás, era bastante cara e hizo que mi novia declarara que jamás volvería a comer pasta en México. En otro lugar ubicado en General Utrilla, la calle peatonal donde se ubican las agencias de viajes y organizadores de excursiones al Cañón del Sumidero o Chiapa de Corzo o San Juan Chamula en caballo (una verdadera locura para el cuerpo humano), los platillos revolucionarios (porque el lugar se autodefinía como revolucionario y completamente comprometido con la revolución transnacional y la liberación de los pueblos indígenas del mundo entero) los precios de una miserable hamburguesa sin papas ascendían a los setenta pesos.

Todo esto, debo decirlo, me provocó una serie de carcajadas muy grotescas y muy altas porque en seguida recordé las declaraciones más importantes del EZLN y sus seguidores, ¡sus principales objetivos!, y naturalmente nada cuadraba. Está bien que alguien comprometido con la liberación de los pueblos indígenas y que busca la modificación del mundo instale un negocio y maneje los precios que quiera, pero qué pensar de un grupo de personas que asegura pretender eliminar o superar el arrabalerismo del libre mercado, la depravación del capitalismo y el satanismo de la globalización y que pone un negocio, en un lugar donde la mayoría de la población es constituida por indígenas pobres, a precios muy poco revolucionarios. Nadie se pelea con sus aspiraciones posmodernas, sólo pedimos un poco de congruencia. Y hablando de la maldita congruencia hay que recordar que la Primera Declaración de la Selva Lacandona del EZLN no decía una palabra clara sobre los pueblos indígenas, sólo buscaba acabar con el PRI, el capitalismo y el gobierno neoliberal de Carlos Salinas mediante las armas de los pobres. Recordemos que fue hasta cuando se percataron de la falta de apoyo popular y mediático que recurrieron al argumento de la liberación de los pueblos indígenas.

Una cosa muy similar sucede en El Panchán, a pocos kilómetros de Palenque, donde pasé otra serie de días, tiempo antes de llegar a San Cristóbal, no sin antes hacer escala en Ocosingo y su impresionante zona arqueológica de Toniná. El “concepto” que te “venden” en El Panchán, genuinamente revolucionario, es que vas a dormir en unas cabañas en medio de la selva, rodeado de simpatizantes neozapatistas, hippies y personas comprometidas con el medio ambiente, la preservaciones de las costumbres indígenas, etc. Lo más curioso de este lugar dizque perdido en la selva (aunque está a cincuenta metros de la carretera federal y a tres kilómetros del centro de Palenque) es que existe un monopolio de todos los servicios, de tal manera que un pinchurriento desayuno continental con pan Bimbo transnacional te cuesta cuarenta pesos y una chela Corona transnacional treinta (las cabañas sí son baratas y están bonitas, aunque, todo hay que decirlo, está difícil bañarse con agua caliente, lo que es una grosería en esas tierras tan altas).

Personalmente no tengo nada en contra de esta forma de comercio; me parece de lo más lógico que la gente te cobre por un servicio, y que además te vendan más caras las cosas donde se presentan ciertas características. Es el mercado actuando: en San Cristóbal de las Casas lo más lógico es que vendan el café más caro porque está lleno de intelectuales que toman ocho cafés al día y porque es un café famoso y está lleno de turistas que cuando empieza a llover no se les ocurre otra cosa más que ir a una cafetería; si van muchos hippies al Panchán es normal que un empresario adapte sus instalaciones al estilo de sus clientes. Lo que me parece curioso y hasta risible es que estas actitudes eminentemente neoliberales sean asumidas y puestas en práctica por aquellos que pretenden suprimir o superar el libre mercado y la globalización y las perversas leyes capitalistas de la oferta y la demanda, que según ellos no existen. Más curioso y tendiente a la abyección es que, por ejemplo, en San Cristóbal de las Casas, donde no obstante un gran número de la población habla cotidianamente sus propias lenguas, y algunos incluso son incapaces de hablar en castellano, no por deficiencia sino porque es lo más normal para ellos, en ningún negocio de los revolucionarios exista un menú, una lista de precios o siquiera el nombre del lugar en otra lengua distinta del castellano que no fuera el inglés.

La curiosidad turística de los negocios revolucionarios con precios de burguesía sólo me terminó por revelar un espectáculo grotesco de empresas declaradamente neozapatistas y revolucionarias donde, no obstante, lo único que rige es la usura y las leyes del mercado. Las reglas de la oferta y la demanda han sido perfectamente aceptadas y ejercidas por los revolucionarios que pretenden liberarnos del infierno capitalista.

Me fui de San Cristóbal rumbo a Ocosingo leyendo Doctor Pasavento de Enrique Vila-Matas, uno de los libros fundamentales de la literatura contemporánea en castellano. La aspiración de desaparecer del protagonista, de ver sin ser visto, me terminó recordando al EZLN, ese movimiento que está empeñando en vivir en el solipsismo, alejado de la crítica e incapaz de autocriticarse. Un movimiento que desaparece, que pasa sin ser visto, que hubiera sido la envidia del dottore Pasavento.

sábado 4 de julio de 2009

Régimen constitucional y revocación de mandato

La cuestión de Honduras explicada de manera pormenorizada y bien escrita, porque quien la firma no es un periodista, sino Eliseo Alberto, y porque eran datos conocidos que no se querían ver; siempre vende más la idea de un golpe de Estado que la de una sucesión forzada pero legal del poder.

El "golpe de Estado" hondreño nos trae a colación la discusión sobre los dispositivos constitucionales para remover o despedir a un Jefe de Estado, que los hay en todo régimen republicano, aunque en México, por ejemplo, sean ambiguos. Salvo la mejor opinión de la comunidad internacional, lo sucedido en Honduras es un ejemplo de cómo funcionan los regímenes constitucionales. Ahí, una Corte Suprema independiente alegó la revocación de mandato de un Presidente, un poder Legislativo plural aprobó mayoritariamente la moción, y el mismo partido del Jefe de Estado aceptó y contribuyó a la revocación y ocupó una presidencia interina con vistas a una elección popular inminente. Y esto no tiene nada que ver con las izquierdas, las derechas o las ambidiestras, estas últimas a las que pertenecía el ex presidente Zelaya. Tampoco con los militares golpistas, que no los hubo; militares hubo en Honduras porque fueron los mandaderos de una orden judicial que tenían que cumplir, no que idearon y ejecutran ellos golpista y unilateralmente.

La Centroamérica tercermundista y bananera, mediante procedimientos constitucionales, le ha dado una lección de constitucionalismo a América Latina y al mundo, aunque todo éste se rasgue las vestiduras y descuartice su alma hipócrita. No sólo los regímenes parlamentarios tienen métodos para remover a sus cabezas, también los presidenciales los tienen, cosa diferente es que nunca se hayan empleado en una manera legal. El caso es que no toda la política producida en América Latina es golpista, porril y gorilesca. Es más, desde hace décadas, Centroamérica ha dado lecciones de constitucionalismo, y últimamente de futbol.

martes 30 de junio de 2009

Los idiotas útiles y la libertad de expresión

El advenimiento de los blogs supuso un atentado a su concepción de la expresión escrita; con ellos no sólo los “autorizados” pueden escribir, ahora cualquier producto de la perrada y el antiintelectualismo puede atreverse a criticar cuanto símbolo inútil y cuanta figura de papel existe; un Don Nadie, por ejemplo, puede criticar al supremo Sócrates, incluso diciendo sin ningún fundamento o con él, que este señor no existió. Otro Nadie puede decir lo que se le antoje del gobierno, de los partidos, de los caudillos o de la tecnocracia, y no habrá quien lo revise o lo refute, al fin que es un micro mundo, su micro pedazo de papel virtual, su propio pedazo de papel. Aquella república de sabios y sus trincheras de intelectuales autorizados, engendradas e inventadas por Platón y Sartre, y reproducidas grotescamente por sus aprendices y seguidores, ya no tienen razón de ser, y eso los enardece y los desquicia, aunque sólo hayan leído un diálogo de Platón y una cita de Sartre o todos los Diálogos y las obras completas del cacique francés, llevándolos a la única manera que conocen para defenderse: el ataque y la diatriba, la ofensa y la amenaza, el ultimátum y la mentada de madre.

Los aterrorizados por la libertad de expresión (porque los blogs, nos guste o no, sea malo o sea bueno, son la libertad de expresión llevada a un nivel superior al conocido hasta los últimos días) tienen una espinita clavada que han venido enterrando los poco autorizados para expresarse, misma que ha llevado a los primeros a la obsesión casi maniática de monitorear la multitud de fuentes y medios antagónicos a su pensamiento. Un neofascista, por ejemplo, visita dos veces al día todos los blogs y revistas y periódicos de los socialistas y neocomunistas, porque ahí puede vomitar libremente varias veces en un día sus ataques, sus amenazas y sus puñetas mentales. Misma cosa hacen los socialistas con los medios de los neoliberales y los fascistas, los de derecha y ultraderecha y del más allá.

Es una labor impresionante, casi fascinante. ¿Serán desempleados? ¿Les pagarán? Hace unos días, en cuestión de tres horas recibí dos tipos de ataques por parte de ultraizquierdistas o pseudoultraizquierdistas sin saber cómo, y es que realmente monitorean los medios. El primero esta documentadísimo en este blog gracias a alguien que por falta de carácter y de huevos está imposibilitado a dar la cara y quien bajo un pseudónimo de egañabobos insulta, amenaza y, ciertamente, opina. El segundo fue más sutil pero también terminó poniendo un ultimátum cual monarca de la Rusia decimonónica e insultando. Escribí en días pasados un comentario en el blog de José de la Colina, a propósito de las mentadas de madre que éste recibía de parte del tipo de personas de las que aquí hablamos. Luego un ente, utilizando un pseudónimo de mujer, me mandó un mail al correo de Derroche de palabras argumentado que mi blog era muy bueno (seguramente ni lo leyó o el halago era parte del juego) y finalizando con que Christopher Domínguez Michael (no José de la Colina) era un mal traductor y un hijo de la fregada censurador y maldito, y lo argumentaba adjuntando un dizque artículo que bajo otro pseudónimo diferente, aun más ridículo, había “publicado en El Financiero”. Como fui incapaz de responderle en veinticuatro horas (¡qué irresponsable soy por no estar todo el día revisando mi correo, carajo!) me mentó la madre diciendo que era un cobarde, que mi blog era anti-lectores, que era defensor de exiliados, fascistas, un ultraderechista y demás. Decidí ignorar ese segundo correo y responder al primero con el poco conocimiento que tenía del tema porque no conocía la traducción criticada de Domínguez Michael aunque sí conocía bastante de su labor literaria como uno de los pocos críticos mexicanos. La réplica vino en forma de otra serie de mentadas de madre contra le gente de Letras Libres, como si yo fuera su representante legal o formara parte del grupo literario, también vino en forma de “demostraciones” de porqué el “exiliado” José de la Colina era una mal escritor y, finalmente, de amenazas y ultimátums dirigidos a mí para que me retractara lo antes posible de mis opiniones favorables al mencionado “fascista” y grupo literario. ¡Hazme el pinche favor! Me debo retractar en público de apoyar a José de la Colina porque si no soy nieto del Duce y de Franco amándose al mismo tiempo en un fácilmente denominando coito fascista. Todas las críticas a la gente de Letras Libres estaban alejadas del contenido o forma o estilo de sus letras; únicamente se anclaban en que eran “exiliados”, “neoliberales”, “fascistas” y demás. Pero como no tengo tiempo para que me mienten la madre por algo en lo que no estoy relacionado y como no me llamo José de la Colina dejé de responderle a este desaseado mental y descompensado del cerebro que tiene mucha imaginación para los pseudónimos y demasiado tiempo libre para leer sus referencias baratas y todas las fuentes de sus enemigos imaginarios o deseados.

Para estos soldaditos voluntarios (“idiotas útiles” como les diría el joven Lenin), atiborrados de enemigos deseados, el uniformamiento es el mejor sendero que pueden seguir las sociedades, las personas vestidas con un uniforme o degradadas mentalmente deben estar pendientes de las voces de los autorizados y de ninguna otra. Lo no autorizado, lo diferente o lo no adecuado a los cánones debe ser desterrado de su podrida polis. Esta gente, por razones obvias, será incapaz de sobrevivir a este siglo. Piensan que por arte de magia o por la magia de su arte de amenazar pueden detener las expresiones de otros individuos, y eso se hacía hace trescientos, doscientos y cien años, pero hoy es imposible. Por eso perciben los nuevos medios de comunicación como una amenaza demoledora, por eso “todos los blogs son una mierda”. La literatura sólo es una y la información sólo es la que emana un periódico pinchurriento de la Ciudad de México. Lo demás tiene que ser destruido y aplastado con mentiras y “opiniones” y amenazas. Otro día uno de estos platones dijo que un blog no era el lugar adecuado para discutir o expresar opiniones sobre la reforma electoral. El mejor ejemplo de cómo funciona su aparato cognitivo: la reforma electoral y otras afines deben ser discutidas por un consejo de sabios o ancianos que luego mandan a la asamblea popular a votar, los que vayan, a mano alzada. Émulos del Peje, achichincles de Robespierre.

La libertad de expresión siempre los ha desestabilizado. Se jactan de una capacidad autocrítica y de una disposición a la discusión, pero no son capaces de tolerar opiniones extrañas. Se les resbala de las manos llenas de mantequilla un papel con una opinión divergente. Éstas deben ser repelidas y sepultadas con una sarta de acusaciones y tergiversaciones que sólo pueden guiar al buen camino de su recto parecer. Son los primeros en alegar que la verdad es relativa y los que luego levantan la voz para defender a muerte su verdad. La libertad de expresión, como otros conceptos devaluados, es su puta de a diario que saborean y luego escupen, su fracaso que han sido incapaces de reconocer, que mendigan en cualquier foro y que aplastan cuando les perjudica.

Y hablando de blogs recomiendo uno nuevo: "Las Flores del Marinero": libros, música y cine.

Foto tomada de OpciónWEB

sábado 20 de junio de 2009

Diez propuestas para el sistema político por un voto

Israel Jacobo Bojórquez, candidato del Partido Acción Nacional al distrito 6 federal.

Ana Gabriela Gómez Garavito, candidata del Partido Nueva Alianza al distrito 6 federal.

Jorge Humberto López Portillo Basave, candidato de la coalición “Primero México” (Partido Revolucionario Institucional y Verde Ecologista de México) al distrito 6 federal.

Salvador Márquez Rodríguez, candidato del Partido de la Revolución Democrática al distrito 6 federal.

Lucila del Rayo Plascencia Martínez, candidata de la coalición “Salvemos a México” (PT / Convergencia) al distrito 6 federal.

Marlene Valenzuela Sánchez, candidata del Partido Socialdemócrata al distrito 6 federal.

Esta es una carta dirigida a los candidatos a diputado federal por principio de mayoría relativa del distrito 6 de Jalisco con cabecera en Zapopan que igualmente se publica en el blog Derroche de palabras y en la revista virtual Prisma Político (a partir del 22 de junio), y que puede ser asumida por cualquier otro candidato o divulgada, respetando los derechos de autor, por cualquier ciudadano, asociación o medio de comunicación.

Me permito escribirles a los mencionados candidatos, e incluso al resto de la clase política mexicana con fundamento en dos situaciones. Primero, dado que nuestra democracia aun está en ciernes y nuestro sistema político padece de un sinnúmero de vicios, es preciso que se formulen y diseñen propuestas cuanto estrategias que conduzcan a cambios sustanciales y estructurales, mismos en los que preferentemente deberían participar muchas voces, no sólo las inscritas en un partido político o en una agrupación de interés o presión. En segundo lugar, dado el panorama pintado por un gran número de ciudadanos que tiende a proponer la anulación de las boletas electorales, han surgido recriminaciones que, con justa razón nos preguntan, ¿vale más anular una boleta o intentar llevar a cabo cambios mediante los senderos que podemos recorrer de manera cívica y democrática? Es por esta pregunta, íntimamente ligada a la primera justificación que me permito tomarme algún tiempo para otorgarnos una nueva oportunidad; ya otros se tomaron setenta años y, mucho antes, Francisco I. Madero perdió su vida y escribió el libro más vigente e inmortal, así como desdeñado, que ha conocido la historia de México para tratar los asuntos de la reforma política. La presente, sin mucha pretensión, intenta ser una oportunidad en la que candidatos, partidos políticos y votantes podamos pensar en soluciones para los vicios más evidentes que padece nuestro sistema político.

Me he autorizado a tomarle la palabra al senador Santiago Creel Miranda, quien el 15 de junio de 2009 fue citado por el periódico Milenio proponiendo a quienes pretendemos anular nuestra boleta electoral, que mejor elaboremos un “decálogo”, no sé si de propuestas o de pautas actitudinales. He optado por lo primero dado que una serie de propuestas tendientes a consolidar el espíritu de la rendición de cuentas conseguirían, a través de incentivos y castigos, modificar las pautas actitudinales de los legisladores y de los políticos profesionales en general. Es así que a continuación presento, de manera extremadamente sucinta, diez propuestas de reforma legislativa, no inventadas por mí, sino fuertemente arraigas en la opinión pública y, si es lícito decirlo, decisivamente necesarias para superar nuestros vicios y para alcanzar ese espíritu de rendición de cuentas que urgentemente requiere nuestro esquema político. Antes de puntualizar dichas proposiciones, cabría señalar que el voto de quien esto escribe, y posiblemente de muchos otros ciudadanos, dependerá del interés y capacidad que cada uno de los candidatos y partidos asuma y manifieste para hacer suyas las propuestas, no sólo diciéndolo, sino elaborando una estratagema, una plataforma, un plan, un calendario para consumarlas. Siendo propuestas de reforma legislativa no se encuentran enteramente en las manos de un diputado; por el contrario, requieren de un consenso, de una capacidad de diálogo y de la certeza de que nuestro sistema político necesita cambios urgentes. Es responsabilidad de los candidatos y partidos políticos asumir las consecuencias de hacer suyas una, diez o cien propuestas. Por eso es importante la rendición de cuentas. No son los notarios sino las reglas del juego que incentivan a la rendición de cuentas las que aseguran resultados.

1.- Reelección inmediata de legisladores (diputados y senadores) y regidores (evidentemente incluyendo a presidentes municipales que también son regidores). La reelección inmediata de legisladores y regidores es la precondición para la consecución de todo el otro repertorio de cambios que necesita nuestro sistema político. No es la panacea, pero es el camino que guía a la rendición de cuentas, es decir, a la profesionalización y especialización del legislador, y consiguientemente a que éste asuma las consecuencias de sus actos, a que éste se vea obligado a responder ante sus electores aportando resultados y gestiones exitosas. De no reimplantarse la reelección legislativa, astutamente eliminada por Lázaro Cárdenas del Río y Plutarco Elías Calles en 1933, cualquier intento de reforma legislativa, política o del Estado es enteramente efímera, por no decir que un intento perfectamente idiota. Es el pilar principal de la rendición de cuentas, cuya inexistencia nos ha llevado a estos derroteros: desconfianza, ineficiencia, hartazgo, corrupción y patetismo. Francamente no importa el número de partidos ni la cantidad de legisladores, sino la rendición de cuentas; no importa si son dos o diez partidos, sino su capacidad para ser responsables ante los ciudadanos.

2.- Reconocimiento constitucional de la figura de candidatura independiente. Como la historia y otros vecinos del mundo nos han mostrado, los candidatos independientes pueden provocar desequilibrios y problemas severos dada su natural necesidad a recurrir a financiamiento de índole diversa. No obstante, esta figura resulta primordial no sólo para inducir a la competitividad electoral y política, sino para desahogar demandas que los partidos políticos son incapaces de asumir (no por desgano, sino por los altos costos políticos que podrían implicar). El candidato independiente para diputado, senador, regidor, gobernador o presidente de México debe ser una figura permitida y regulada por nuestra Constitución y códigos electorales. Por ejemplo, no sería descabellado pensar en candidatos independientes a diputados que puedan registrarse ante el Instituto Federal Electoral con un 3.5 por ciento de las firmas del padrón electoral de un Distrito Electoral determinado. No sería descabellado tampoco pensar en que estos candidatos puedan absorber una cierta proporción del presupuesto que dicho Instituto distribuye entre los contendientes aplicando como función determinante el número de firmas. Si un ciudadano es capaz de conseguir el 3.5 por ciento del apoyo de los votantes, debería recibir un presupuesto similar al que obtiene un partido político que consigue ese porcentaje de votos consuetudinariamente. Las variaciones en torno al asunto del financiamiento y el acceso a medios que tendría un candidato independiente son parte de otra asignatura posterior y que merece un atento y profundo debate, baste resaltar que su presencia en el sistema electoral mexicano resulta impostergable por las razones arriba expuestas y porque sencillamente es un derecho que nuestras leyes deberían ser capaces de procesar.

3.- Abonando a la transparencia y aun cuando constituye un requisito para los partidos políticos, sería pertinente que, dadas las dificultades que las organizaciones políticas imponen a los ciudadanos, en tiempos electorales todos los partidos políticos o coaliciones estén obligadas a publicar en los principales periódicos del país el origen y destino de los recursos utilizados. Evidentemente, si los partidos políticos facilitaran el acceso a esta información “pública” no habría necesidad de presentar esta propuesta, pero estando la situación como está no se vislumbra mejor opción.

4.- Constitución de un Senado eminentemente federalista. Aun cuando el modelo electoral que rige la composición de la Cámara de Senadores no parece atentar contra los principios de mayoría y de representación de las minorías, sino todo lo contrario, existe un elemento dentro de nuestro sistema político que la conduce más como una cámara partidista que como una federalista. En este sentido, el factor que abunda más a los vicios de la Cámara de Senadores y a su alejamiento de las entidades federativas es la supresión de la reelección legislativa, que nuevamente se nos presenta como la asignatura más importante. Por otra parte, la profesionalización de este ente legislativo es importantísima y no existe otra manera probada de alcanzarla sino es con la reimplantación de la reelección. Colateralmente, es admonitorio superar la etapa del bicameralismo isomorfo. La profesionalización del Senado reside también en la dotación de nuevas atribuciones y en la desaparición de otras que deberían ser competencia de la otra cámara.

5.- Listas de partido abiertas. Nuestro sistema electoral propone que las listas de partido para elegir a diputados de representación proporcional sean cerradas y bloqueadas, es decir, que el votante no pueda alterar el orden en que entran los candidatos y que tampoco tenga el derecho de elegir una lista diferente a la del diputado por el que votó bajo el principio de mayoría. Esto es, naturalmente, un atentado a la libertad de decisión y al adminículo más importante con el que contamos los ciudadanos para tomar decisiones, que es el voto. Un ciudadano debería tener el derecho de votar por Fulano de Tal del Partido del Patitio bajo el principio de mayoría y al mismo tiempo votar por una lista de partido diferente o por la misma. No es lógica, señores, es democracia.

6.- En esta misma línea, convendría reducir a 100 el número de diputados de representación proporcional. Esto es relevante dado que se facilitaría el escrutinio ciudadano de nuestros diputados de representación proporcional. De consumarse la reforma 5, el votante podría analizar con mayor cuidado una lista más reducida de candidatos de representación proporcional que una extensa. Igualmente, dado que suponemos que se aprobaría la condición sine qua non, la reforma 1, el ciudadano luego de escrutar al diputado de su distrito que pretende reelegirse, escrutaría al reducido número de candidatos a diputados de representación proporcional que, con todo derecho, quieren seguir su carrera política en otras artes. Es decir, es una mera cuestión de pragmatismo que le facilitaría la vida al votante racional.

7.- Creación de un Instituto Nacional Electoral. Uno de los problemas más graves que sufre el sistema electoral mexicano es el relativo a la inequidad. Ésta se presenta en muchos frentes y con sinsabores diferentes, pero uno de ellos definitivamente tiene que ver con la presencia de 33 institutos electorales distintos y dispares. El Instituto Federal Electoral ha demostrado, pésele a quien le pese, su capacidad técnica, operativa, logística y política para organizar elecciones en México y en otras partes del mundo. En contraste, no ha sido inusual encontrar institutos electorales locales altamente deficientes en el manejo del padrón electoral, el aspecto presupuestario y el de organización electoral, por citar tres ejemplos documentados. Un instituto nacional, uniforme en todos sus niveles, capaz de organizar elecciones federales, locales y municipales, podría asegurar a todos los contendientes unas elecciones limpias, equitativas y decentes en la República, en Querétaro, en Zapopan y en Coixtlahuaca.

8.- Obligación de democracia interna en los partidos políticos. La democratización social ha sido un tema sumamente debatido en el que no pretendemos entrar, sin embargo, los partidos políticos son considerados por la Constitución y por el mismísimo sentido común entidades de interés público que, por lo tanto, deben responder en la medida de lo posible a las necesidades y expectativas de una sociedad, en este caso o pretendidamente, democrática. Los partidos políticos deben elegir a todos sus candidatos a cualquier puesto público por métodos democráticos, el que quieran o mejor les convenga: elecciones internas, convenciones, elecciones abiertas, etcétera.

9.- El acceso a los medios de comunicación, siguiendo a la reforma electoral de 2007, debe seguir siendo regulado por el Instituto Federal Electoral o por el nuevo Instituto Nacional Electoral, si preferimos. El cambio sustancial que debe consumarse, contrastando con aquella reforma partidista, consiste en dejar de impedir que los ciudadanos, las organizaciones no gubernamentales, las asociaciones civiles, los sindicatos, las organizaciones patronales o de trabajadores y cualquier otro ente físico o moral pueda acceder a esos espacios de comunicación masiva. No es concebible que en una democracia los únicos que puedan apelar al voto de manera masiva sean los partidos políticos. Es un derecho que nos corresponde a todos los ciudadanos.

10.- Luego de pretender elaborar estas propuestas e intentar hacerlas llegar a los candidatos de un solo distrito del país, se ha podido constatar, sin ser ninguna sorpresa, la falta de respeto de los partidos políticos hacia la perrada. Aun cuando están obligados constitucionalmente a seguir ciertas pautas de transparencia, existen muchos vacíos denigrantes. Es por ello que una propuesta muy sencilla y ramplona sería que todos los candidatos a cualquier puesto de elección popular publiquen sus correos electrónicos en las páginas de internet de sus partidos políticos o en donde se les antoje, pero que permitan a los ciudadanos corrientes contactarlos de una manera expedita como mandan los tiempos modernos. Y es que de nada sirve contactarlos ya que tienen el título de diputados, como bien me demostró el afortunadamente ex diputado federal Joel Arellano, quien durante tres años fue incapaz de responderme a una serie reiterada de preguntas facilísimas sobre las actividades y recursos de su bancada. Es por ello que también es importante, si de algo sirviera, poder contactar a los candidatos antes de que se sienten en su curul.

Esta carta ha sido enviada al único candidato que se dignó a dejar un pinchurriento panfleto con su correo electrónico en mi casa y al correo institucional del resto de los partidos políticos porque sencillamente no existe en la red el correo de ninguno. No obstante, si estos señores y señoras se buscan en Google podrán localizar esta carta supuestamente dirigida a ellos. Nos dice el senador Creel que propongamos, pero ¿a quién? Después que no le pregunten a le gente porque se atrevió “anticívicamente” a anular su boleta. Es muy sencillo y cursi e idiota, pero ¿cómo vamos a empezar a confiar en una persona que ni siquiera es capaz de prestarnos su dirección de correo electrónico? Pero no es tan cursi ni idiota: la representación política es un mandato que se fundamenta en la confianza e, intrínsecamente, en la capacidad de respuesta del representante. Sin estas dos, no existe democracia representativa.

lunes 15 de junio de 2009

El reto de Creel

Hoy publica el periódico Milenio una entrevista con Santiago Creel donde el ex Consejero del IFE y ex Secretario de Gobernación, recordando sus cruzadas por la democracia, exhorta a los anticívicos anulacionistas de la boleta electoral a que, como él y Ortiz Pinchetti a mediados de los noventa, elaboren un decálogo para cambiar las instituciones. No es una locura si por lo que abogamos, por lo menos quien esto escribe, es por modificar el sistema político y no por otra cosa. Ya se ha explicado aquí.

En este blog ya se tiene elaborado el sesenta por ciento de nuestro decálogo y en los próximos días se dará a conocer de forma íntegra. Al mismo tiempo se enviará una copia a los ocho candidatos a diputado federal por el principo de mayoría del distrito 6 con cabecera en Zapopan, donde vivo. Si llegase a haber respuesta de los candidatos se enviará a otros distritos de la Zona Metropolitana de Guadalajara, a ver si alguno la firma. También se la mandaremos al senador Creel para que vea que le tomamos la palabra.

Naturalmente nuestro decálogo no será el que represente la voz de ningún colectivo, ni siquiera el de sus lectores, pero no se pierde nada pensando en las posibles salidas que tiene el sistema político mexicano. Del mismo modo, no se espera nada más que una palmadita cariñosa del algún candidato con poco que hacer y algunas pocas firmas de ciudadanos "cívicos". Vamos a ver.

"El voto sigue siendo un dominio y un elemento de ciudadanía, el único que realmente existe, pero la ley electoral lo que hace es monopolizar los procesos, controlar los vehículos y los intrumentos de expresión". Luis Rubio.

martes 9 de junio de 2009

Sistema político nulo

La muy traída y mencionada campaña por el voto nulo, tal vez sin querer, ha repatriado al debate político un tema de fondo sobre el déficit de nuestro sistema político. El origen de esta cruzada (ciudadana o no) no debería provenir solamente de la pobreza de las campañas electorales ni de la holgazanería de los políticos profesionales, como se empeñan en señalar los abanderados de la campaña por tachonear la boleta electoral. Se trata de un tema más profundo, de la incapacidad del sistema político para rendir cuentas y de la facilidad con la que los políticos pueden dejar de asumir las consecuencias de sus actos.

Lee el artículo completo en Prisma Político.

domingo 7 de junio de 2009

Apoyo técnico

Los de la campaña por el voto nulo, sean priístas, panistas o ciudadanos encabronados, están haciendo una cruzada muy mediocre, obviamente levantadno más sospechas de su autenticidad e independencia. De hecho, ellos no han realizado nada más que pintadas mal hechas en algunas paradas del tren ligero y en "zonas estratégicas"; realmente han sido los periódicos (neoliberales, por cierto), los calumnistas y los articulistas los que han sacado cada maldito día de la puta semana el tema del voto nulo. En Público, el periódico más decente de esta barbaridad de ciudad, todos los días se trata ese asunto. (Paréntesis: Público, a diferecia de Mural, tiene más letras y noticias que anuncios y publicidad; el día que agarré un Mural más o menos grueso y analicé sus notas, fácilmente me di cueta que el setenta por ciento del papel eran anuncios. Una veradera burla.)

El lunes en Prisma Político publico mi dizque análisis del tema del voto nulo que se resume en una frase de uno de mis profesores de la UrssDeG, una frase muy estilo URSS: "todas las propuestas están mal" (él refiriéndose a las propuestas de tesis de los estudiantes; todo mal según esto, y en parte porque quien esto escribe "está empeñado en vivir en el error", dijo nomás porque le pregunté dos cosas). De momento les sugiero a los anulacionistas que utilicen la canción, que en seguida se presenta, como himno. "Se viene" de Bersuit es una cosa muy bien elaborada y las letras tienen demasiado sentido, además de que aplican perfectamente a la campaña de anulación del voto. Hace como un mes me surgió la idea de retomar a Bersuit y viendo estos temas electoreros pude congeniarlos fácilmente.


"Se está pudriendo esta basura" dice Gustavo Cordera en la rola mencionada. Me los perdí en Granada porque estúpida y sencillamente me enteré del concierto tres días después. Iba un lunes caminando desde mi casa cerca del barrio de La Chana hasta la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología, cruzando Fuentenueva se me apareció un cartel que anunciaba tres conciertos de Bersuit tres, me quedé traumado y comencé a restar dinero: no como mañana ni pasado pero me compro un six de Mahou y voy a este concierto de la Vergarabat. Luego bajé la vista un poco y el cartel, sumamante pitirresco, estipulaba una fecha pasada. Casi lloro mientras caminaba por el parque Fuentenueva. Una verdadera mamada. Fue en el Tren o la Tren como le dicen los españoles que dejaron de enterarse de la función de los pronombres. (El Tren es el Roxy de Granada, aunque mucho más chico y chido, y con eventos diarios.) Valía muchísimo la pena y estaba relativamente barato. Relativamente frente a los precios de los conciertos en Guadalajara: 700 pesos para ver a Peter Gabriel, 500 para Depeche Mode. Una verdadera mentada de madre.

Me perdí a Bersuit y es una de las cosas que más me ha lastimado en esta vida: "el sufrimiento, el suplicio, el dolor", dice Bersuit en "De onda". Fui a otra serie de conciertos en Granada, de varia naturaleza, pero perderme a Bersuit sí me afectó el cerebro y el espíritu en una manera importante. El otro que me perdí fue uno de Calamaro en Jaén que, a diferencia de sus conciertos normales, iba a estar acompañado de cierto espectáculo de súper-lujo. (No iba a pagar cuarenta euros más el pasaje a Jaén más, para comer, tres tapas con su chela de a euro cincuenta o dos euros; no sé a cuánto estaban las tapas y las chelas en Jaén porque a esa provincia sólo fui a las playas vírgenes, no a las ciudades que eran espantosas como la concha de la Lora.)

El caso es que los cabrones del voto nulo, si es que lo son, deberían ponerse las pilas y emitir más publicidad (no se necesitan millones de pesos). Sencillamente mandando la rola de "Se viene" de Bersuit avanzarían bastante entre los indecisos.

"Murguita del sur" es otra de las rolas más fregonas de Bersuit, tal vez la que más vale la pena, tal vez la mejor, la más bonita, pues.